La OMS ve “posible” la relación entre móviles y tumores cerebrales

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifica a estos dispositivos en un tercer grupo de peligrosidad de un total de cinco. El organismo no define cuánto es el riesgo ni sugiere modificaciones en su uso o regulación

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC , de sus siglas en inglés) ha clasificado el uso de teléfonos móviles como “posiblemente cancerígeno”, tras revisar durante siete días toda la evidencia científica sobre exposición a radiofrecuencias como las emitidas por estos dispositivos. “Varios datos indican que hay riesgos”, explicó por teléfono a este diario desde Lyon -sede de la IARC- la profesora del Centro para la Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona Elisabeth Cardis, una de los 31 miembros de 14 países participantes en la reunión. Sus conclusiones se publicarán próximamente en una monografía.

Es la primera vez que el IARC, una agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece una categoría de riesgo para los teléfonos móviles, aunque sus efectos sobre la salud son algo que lleva años preocupando a este organismo, en el que Cardis trabajó antes de trasladarse a Barcelona. Desde allí, la epidemióloga coordinó uno de los dos estudios que más han pesado a la hora de calificar a los móviles como posibles cancerígenos, el Interphone, que comparó el uso de estos teléfonos en 2.708 pacientes de gliomas -tumores cerebrales malignos- y 2.409 de meningiomas -benignos- con un grupo de control sano. “En general, no se ha visto un incremento en el riesgo de glioma o meningioma relacionado con el uso de móviles. Se sugiere un mayor riesgo de glioma en los niveles más altos de exposición [uso continuado del móvil durante al menos 30 minutos diarios], pero los sesgos y errores previenen una interpretación causal. Los posibles efectos del uso frecuente a largo plazo de estos dispositivos requieren de más investigación”, concluía este trabajo en su publicación hace ahora un año en la revista International Journal of Epidemiology.

Varios subestudios de este trabajo, aún no disponibles pero ya aceptados para su publicación en revistas científicas, fueron facilitados al grupo para que los tuviera en cuenta en la reunión celebrada en Lyon hasta hoy.

Lo que el grupo de trabajo dirigido por Jonathan Samet, profesor de la Universidad del Sur de California (EEUU), ha concluido ahora es que los teléfonos móviles pertenecen al grupo 2B (el tercero de cinco) de las clasificaciones de la IARC de carcinógenos humanos. “Esta categoría se utiliza para agentes para los que existe evidencia limitada sobre su efecto cancerígeno en humanos y evidencia menos que suficiente en experimentos con animales”, afirmó el organismo en un comunicado de prensa.

Robert Baan, investigador del IARC, afirmó que la evidencia era similar a la asociada al riesgo cancerígeno de algunos herbicidas y otros agentes de “exposición ocupacional” . Cardis, por ejemplo, señaló que el riesgo de usar móviles podría ser equiparable al de estar expuesto a campos electromagnéticos de baja frecuencia como los asociados a líneas eléctricas.

Respecto a las consecuencias de su clasificación, Cardis insistió en que el IARC había evaluado si el uso de móviles podía aumentar el riesgo de cáncer a algún nivel pero no entraba a valorar “el tamaño del riesgo”. “Nosotros no hacemos recomendaciones ni regulaciones”, explicó Baan. Sin embargo, el director del IARC, Christopher Wild, afirmo que “por lógica”, había menos exposición a las ondas electromagnéticas “si se usaba el manos libres y las funciones de texto” en lugar de hablar con el dispositivo pegado a la oreja. “Hay una forma muy fácil de reducir el riesgo, y es con el uso de los kits de manos libres”, comentó Cardis, que añadió que la exposición disminuye cuanto mayor sea la distancia a la que se coloca el aparato.

La experta reconoció algunos puntos débiles de la evaluación: “Por una parte, ahora utilizamos mucho más el móvil, y lo que considerábamos uso frecuente en el estudio Interphone es ahora más habitual. Sin embargo, esto podría compensarse con la mejora de la tecnología, que hace que los móviles sean más seguros”. Desde el IARC se reconoció que aún no hay una forma fiable de documentar la exposición humana a este tipo de radiofrecuencias. “Quizás habría que pedir ayuda a las compañías telefónicas”, apuntaron.

Usar el móvil no aumenta el riesgo de cáncer en general, sólo el de neurinoma del acústico, un tumor benigno del oído, y el de glioma. “Es un tumor cerebral casi siempre de mal pronóstico, aunque según su grado puede presentar distintas supervivencias”, explicó el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Emilio Alba.

Cardis recomienda, por otra parte, que los niños no usen los móviles cerca de la cabeza. Desde el CREAL, la investigadora española coordina, de hecho, el estudio Mobi-kids que compara la exposición a móviles en niños con tumores cerebrales frente a controles sanos.

Pero ¿por qué habla ahora la OMS y no lo ha hecho cuando se han ido publicando los estudios? Cardis explica que “llevamos tiempo detrás de esta reunión”, que se acordó hace un año. La OMS prepara otra para 2012 en la que se analizarán los efectos globales de los móviles para la salud.

Menos peligroso que el tabaco, más que la silicona

Cancerígenos
En el grupo de mayor peligrosidad, los agentes que han demostrados ser cancerígenos, la IARC ha identificado 107 elementos. Entre ellos, el alcohol, el tabaco, la producción de aluminio, el arsénico, las emisiones del carbón o las terapias de sustitución hormonal en la menopausia.

Probablemente cancerígenos
La IARC ha encontrado 59 elementos que probablemente provoquen cáncer, incluidas las emisiones provocadas por los biocombustibles, las máquinas bronceadoras de rayos ultravioleta y los esteroides anabolizantes con los que se dopan algunos deportistas.

Posiblemente cancerígenos
Entre los 266 elementos de esta tabla, en la que ayer se incluyeron los móviles, se encuentran el cloroformo, el humo de los coches y el café (ver página siguiente).

No clasificables
El grupo más numeroso, con 508 elementos, es el formado por los elementos que no pueden ser clasificados, como los implantes de silicona y los campos de electricidad estática.

Probablemente no cancerígeno
Sólo hay un elemento que la IARC se atreve, por ahora, a salvar de la quema: la caprolactama, una molécula clave en la síntesis del nylon..

Fuente :publico.es

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